Con ambición global
Es aún un experimento de hackers y programadores, pero tiene
ambiciones globales.
Taaki, cuya consultoría tiene sede en Londres, asegura que la comunidad de expertos en bitcoins basada en el Reino Unido, tiene como meta crear un sistema amigable para el usuario común, fortalecer la seguridad de los programas, impulsar la regulación de la divisa y empezar a educar al
público sobre la naturaleza y potencialidades de esta divisa.
«Somos los únicos que estamos impulsando la regulación. Tenemos abogados, expertos bancarios y estamos hablando con las autoridades financieras de este país. Tenemos que preparar el terreno para darle base
legal a este sistema».
«Si el sistema de bitcoins planea un futuro más seguro y sólido, ¿qué me ofrece que no me ofrezca ya mi banco de la esquina?»
Tim Leunig, profesor de Historia Económica de LSE
«Los bitcoins no se crearon para facilitarle la vida al mercado negro o al mercado ilegal de drogas, como algunos señalan, sino para facilitar a los ciudadanos las transferencias de dinero rápidas y sin costo».
En el lado opuesto del argumento se ubica Tim Leunig, profesor de Historia Económica de la London School of Economics (LSE), quien no vacila en señalar que estas monedas virtuales esencialmente «no tienen ningún
sentido».
«Tenemos divisas perfectamente adecuadas, que conocemos y entendemos y funcionan como depósitos de
valor.
«Por tanto, realmente no necesitamos una divisa que no es adecuadamente respaldada por el gobierno, que no es ampliamente aceptada y que no tiene muchas de las características de un dinero real».
Moneda en el aire
De acuerdo con el experto, el hecho de que en la era de internet los sistemas de manejo de dinero sigan recurriendo a métodos que se remontan a tiempos medievales -como el uso de metal, de monedas físicas, de
oro- no los hace necesariamente malos.
«Aún vivimos en casas hechas de ladrillo y funcionan muy bien. Podríamos usar plástico de alta tecnología
para hacer nuestras casas, pero no lo hacemos porque el ladrillo funciona bastante bien.
«Admito que hay cosas que cambian, como los lectores digitales de libros, usamos coches y aviones y no caballos o botas. Algunas veces la tecnología cambia nuestras vidas, pero no siempre», afirma.
Leunig no cree que las divisas virtuales como bitcoins vayan a cambiar algo, porque, afirma, «todas las divisas reales son también ya virtuales».
Ya existe vías para transferir dinero de forma rápida usando tecnología moderna.
«Puedo transferir dinero a cualquier lado del mundo, ahora hago transacciones bancarias en internet en cuestión de minutos. Puedo donar US$10 a una organización de caridad a través de mi celular sólo con
enviar un mensaje de texto y de mi cuenta salen US$10.
«Si el sistema de bitcoins planea un futuro más seguro y sólido, ¿qué me ofrece que no me ofrezca ya mi
banco de la esquina?».
El experto insiste en que «para la mayoría de nosotros», las instituciones financieras son una cosa útil, más que
un problema.
«Pongo mi dinero en el banco y el banco no lo pierde. Saco mi dinero del banco y el banco me lo da».
«Admito que los bancos son aún torpes con las transferencias internacionales, pero eso va a cambiar y, en algún momento van a dejar de cobrar de manera exagerada a la gente que envía dinero a nivel internacional.
De hecho empieza ya a bajar el precio, pero aún falta mucho, lo admito».
Aunque los promotores de bitcoins piensan que esa divisa virtual podría ser de beneficio para los mismos bancos como medio para abaratar las transferencias internacionales, el analista Leunig mantiene su escepticismo y señala que esas «supuestas divisas» van ser víctimas de su propio éxito.
«Un día tendrán que cubrir sus gastos de personal, energía, seguridad y de pago de impuestos. No creo que
si quieren pervivir se mantengan como instancias meramente altruistas».
Fuente: BBC



