La economía estadounidense consolida su recuperación y se coloca a la cabeza de las economías avanzadas. Al cierre de este Informe, el departamento de Comercio anunció que el crecimiento del producto interior bruto (PIB) del cuarto trimestre repuntó hasta el 0,7% intertrimestral, un 1,6% interanual que deja el avance para el total de 2011 en el 1,7%. Esta consolidación se sustenta en la mejora del mercado de trabajo, que supera las expectativas que se tenían hace tan solo dos meses y que ha contribuido grandemente a la mejora en el sentimiento de los consumidores, que aportan el 71,0% del PIB. Pero consolidación no quiere decir abundancia.
La fuerza del cuarto trimestre, sustentada en una baja tasa de ahorro y un ciclo alcista de existencias, debería dejar paso a un crecimiento con tintes más modestos. Así, el avance para el conjunto de 2012 difícilmente sobrepasará el 2,0%. Las causas de este bajo perfil son varias. En primer lugar, los ingresos de los hogares siguen incrementándose con parsimonia, lo que hará que el gasto de consumo vuelva al redil en el primer trimestre de 2012.
Para 2012 los avances se moderarán por el estancamiento de los ingresos y la crisis europea. Asimismo, continuará el proceso de desapalancamiento de la deuda de las familias, cuya deuda bruta se situaba en el 114,1% de la renta disponible en el tercer trimes-tre de 2011, por debajo del máximo de 129,9% de septiembre de 2007, pero todavía por encima del rango 90-100 en el que se inscribe la evolución a largo plazo. Tampoco la factura del petróleo, cuyos precios se resisten a bajar, contribuirá a aliviar los presupuestos de los consumidores. En tercer lugar, la crisis de la deuda europea también será un lastre que afectará negativamente al crecimiento a través de un deterioro de la balanza comercial y las condiciones financieras.
Por último, la expansión fiscal, que en 2010 y 2011 dio soporte a la actividad, seguirá reduciendo su intensidad a causa de los niveles de deuda alcanzados. En este sentido, una posible aprobación en febrero de la prórroga de las exenciones fiscales a las cotizaciones que pagan las empresas por sus empleados y del seguro de desempleo contribuiría a apuntalar un crecimiento todavía necesitado de ayudas.
El repunte del consumo remite, pero la confianza de los consumidores sigue mejorando.Los últimos indicadores de actividad muestran cómo el repunte del consumo privado va a menos. La primera señal vino por parte de las cuentas nacionales. Los ingresos de los hogares se estancaron en noviembre al tiempo que el consumo privado avanzaba un magro 0,1% respecto a octubre. Con ello, la tasa de ahorro cayó hasta el 3,5% de la renta disponible, el nivel más bajo desde diciembre de 2007.
Asimismo, la campaña navideña fue peor que la de la festividad de Acción de Gracias, con unas ventas al por menor, sin coches ni gasolina, que, en diciembre, retrocedieron un 0,1% respecto a las de noviembre. En el haber del consumo, la incipiente mejora del mercado laboral sigue alentando un sentimiento más optimista en los consumidores. Así, el índice de confianza del consumidor del Conference Board avanzó en diciembre hasta los 64,5 puntos, el máximo desde abril de 2011, muy por encima de los 40,9 de octubre, si bien es cierto que el nivel actual todavía es más propio de recesiones que de expansiones.
El mercado de trabajo mejora. La tasa de desempleo baja al 8,5% y desciende el subempleo. Más allá de los vaivenes del consumo privado, es en el mercado laboral donde se están dando las mejoras de mayor calado en la economía. La continuidad de la recuperación del empleo será la verdadera vara de medida de las fortunas de 2012. La tasa de paro volvió a bajar en diciembre para acabar el año en el 8,5%, un nivel netamente más bajo de lo que se esperaba en verano. Si bien este descenso del paro se debe en parte a un retroceso de la población activa, en 2011 se crearon 1,64 millones de empleos netos, más de dos millones desde el inicio de la recuperación.
Asimismo, es significativo el rápido descenso del subempleo, es decir, los trabajadores que están trabajando involuntariamente a tiempo parcial, que pasaron de totalizar 9,1 millones en septiembre a acabar el año ligeramente por debajo de los 8 millones, el mínimo desde enero de 2009. El incremento de las horas trabajadas, que es un indicador adelantado de la reducción del subempleo, también evolucionó ligeramente al alza, apuntando a una continuidad de esta tendencia. Con todo, al mercado laboral le queda mucho trecho antes de alcanzar su plena recuperación. Los empleos creados en 22 meses de recuperación son solo un 30,3% de los 8,75 millones que se perdieron durante la crisis, mientras que el poder adquisitivo de los salarios acabó 2011 por debajo del nivel con el que se concluyó 2010.
Fuente: S.E. Lacaixa


