En los últimos 2 años se ha librado una batalla que cada vez se agudiza más, y no es otra que la lucha entre entidades financieras para captar hipotecas de otras entidades con mejores condiciones y con gastos de subrogación prácticamente nulos.
En algunos casos se ofrece una cantidad en metálico (1% BBVA), en otros algún regalo material, se ofrecen tipos por debajo de la media del mercado, u otras compensaciones que hagan atractivo el cambio.
Pero visto desde el punto de vista contrario, que ganan las entidades con estas ofertas por debajo de mercado?
Simple, en muchos de estos casos se tratan de hipotecas que ya han amortizado alguna parte de la deuda inicial, por lo que la cantidad a refinanciar suele situarse por debajo del 70% del valor actual de tasación, recordemos que el máximo que otorgan las entidades a una hipoteca de reciente constitución es un 80%, por lo que en el peor de los escenarios, el riesgo asumido será más bajo.
Pero el motivo principal es que estas hipotecas ya han tenido un historial, y por tanto, los titulares ya han demostrado ser “buenos pagadores”, motivo por el cual las hace especialmente atractivas en una coyuntura como la actual, con tantas incertidumbres respecto a la evolución del mercado.
Por tanto, para aquellas entidades que quieran ganar cuota de mercado, esta es una de las opciones más atractivas, siendo asimismo ventajosa para el cliente que puede mejorar las condiciones de su pesada losa cotidiana.

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