La mayor parte de nosotros tiene que realizar contactos con personas de otras lenguas y culturas. Lo cierto es que nadie nos ha enseñado como manejarnos en este contexto. Tampoco podemos afirmar que tengamos al alcance de la mano la suficiente investigación y los análisis de métodos que nos permitan aplicar fórmulas probadas. Somos seguramente los primeros humanos confrontados con la globalización y de algún modo pagamos el precio de ser pioneros.
El hecho de tener que viajar más, el aumento de trabajadores inmigrantes, las multinacionales, etc. nos impulsan hacia un marco comunicacional complejo que sólo se puede manejar si se dispone o adquiere una serie de actitudes abiertas y habilidades específicas.
Este capítulo, dedicado a la comunicación intercultural podría ser en sí mismo un curso, dada la complejidad de la materia y la necesidad de ir a fondo de los temas. Es por ello que el objetivo de este capítulo se limita a sensibilizar y dar pistas de actuación en el área comunicativa. No podemos ir más lejos, aunque creo que si lo conseguimos es un paso importante en la dirección correcta.
Hay dos niveles de comunicación intercultural:
En nuestra práctica cotidiana podemos encontrarnos con diferentes tipos de perjuicios, que los hemos clasificado en cuatro categorías:
Hemos hablado de perjuicios y su nocividad para el proceso comunicacional. Al contrario, el respeto a las diferencias es un elemento clave de este proceso. Hemos reiterado que cada uno somos diferentes y que al mismo tiempo cada individuo tiene una o más culturas de referencia.
Es por ello importante de plantearnos como nos comunicamos en contextos culturales diferentes al nuestro, ya sea por entrar en contacto con otra sociedad ya sea porque estos individuos se han incorporado a la nuestra. El debate no ha hecho más que empezar. Siguiendo los medios de comunicación no podemos obviar que nuestra sociedad tiene dificultades en asimilar y compartir con aquellas personas que han decidido emigrar de su país de origen y buscar una vida mejor en el nuestro.
Más allá del debate político y social, hemos de intentar manejar estas nuevas situaciones complejas y por ello ricas a la vez en nuestras comunicaciones interculturales.
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