A pesar de estos niveles relativamente elevados en el caso de Hungría y Rumania, cabe destacar que los fuertes vaivenes de la prima de riesgo de los países periféricos de la eurozona no han impedido que el riesgo-país haya disminuido sensiblemente en las economías magiar y rumana. Ello se debe, en gran medida, al papel de ancla de la confianza que está jugando la ayuda financiera del FMI/UE (efectiva o esperada, dependiendo del caso). En Hungría, el proceso de negociación de la asistencia financiera del Fondo se inició a mediados de julio.
La siguiente ronda se realizará en septiembre y se espera que durante el último trimestre se haga efectiva la ayuda. Dichas expectativas han contribuido a relajar el estrés financiero sobre la economía magiar. En el caso rumano, la confianza internacional se ha puesto a prueba con el proceso de destitución del presidente del país por parte del Parlamento. A pesar de las dudas expresadas por la UE sobre la constitucionalidad del procedimiento, el hecho de que el país se mantenga fiel a las coordenadas del programa con el FMI ha proporcionado tranquilidad a los inversores internacionales.
…y las más dinámicas como Polonia y Eslovaquia. Por lo que se refiere al segundo grupo, el formado por Eslovaquia y Polonia, su análisis permite ofrecer un contrapunto con los desarrollos acabados de presentar. Eslovaquia mantiene unos vínculos con Alemania y otras economías centrales de la UE tan estrechos como los de la República Checa. Sin embargo, hasta la fecha, la puesta en marcha de ciertos proyectos de producción automovilística y una política fiscal moderadamente anticíclica han permitido que el país disfrute de un excelente ritmo de actividad. Aún más diferenciado es el caso de Polonia, cuya demanda interna sigue exhibiendo un ciclo notablemente disociado del adverso entorno exterior.
A partir de esta situación, como tónica general se espera que en el tercer trimestre se asista a un moderado empeoramiento adicional de la actividad, una tendencia que parecen confirmar incipientemente los datos de sentimiento económico relativos a julio. Con todo, si la evolución financiera hasta ahora constatada se mantiene (esto es, las primas de riesgo siguen deslizándose a la baja en Hungría y Rumania y se mantienen contenidas en el resto de economías de la región) y las perspectivas que manejamos para la eurozona se confirman (implicando una suave recuperación a partir de principios de 2013), es probable que entre este tercer trimestre y el último de 2012 las cinco economías hayan tocado fondo.
A partir de mediados de 2013 el ciclo alcista de Europa emergente debería ser más apreciable. A nivel cuantitativo, este escenario se concreta con un crecimiento promedio del orden del 1,2% en 2012 y del 2,1% en 2013 (moderadamente inferiores a los que esperábamos antes del verano).


