A pesar de la debilidad de buena parte de los indicadores de actividad del mes de julio, empiezan a darse signos de cierta estabilidad de la demanda interna. En este contexto, el Fondo Monetario Internacional ha rebajado ligeramente las previsiones de crecimiento del gigante asiático hasta el 8% en 2012 y el 8,5% en 2013, algo por encima de nuestro escenario central, que prevé avances del 7,7% y del 8,3% en 2012 y 2013, respectivamente. Con todo, esperamos que la continuidad en las medidas monetarias expansivas y las nuevas iniciativas fiscales den soporte al crecimiento durante la segunda mitad del año.
La desaceleración del IPC, del 3,0% interanual de mayo al 1,8% de julio, ayudado en gran parte por el componente alimentación, que supone algo más de un tercio del índice general de precios y que moderó su avance del 6,4% de mayo al 2,4% de julio, permitirá una mayor relajación de las políticas monetarias. En esta línea se enmarca la inesperada bajada del tipo de interés oficial de préstamos a un año, el segundo recorte en menos de dos meses, que lo redujo en 31 puntos básicos hasta el 6,0%. A lo largo de la segunda mitad del año esperamos una nueva bajada del tipo de interés y hasta tres bajadas de unos 50 puntos básicos del coeficiente de caja.
Asimismo, sigue el apoyo al crecimiento mediante políticas que aumentan el peso del consumo doméstico y del sector servicios, inversiones públicas en infraestructuras y fomento en la construcción de viviendas asequibles, entre otras medidas.
Respecto a los últimos indicadores de actividad, si bien la debilidad fue la tónica, la estabilidad empezó a esbozarse en algunos de los indicadores adelantados. En particular, la producción industrial creció un 9,2% interanual en julio, tan solo tres décimas por debajo del promedio del segundo trimestre. También la producción de cemento y acero permaneció estable, mientras que el consumo eléctrico se recuperó levemente de la fuerte caída de junio.
Por el lado de la demanda, las ventas al por menor en términos nominales progresaron un 13,1% interanual en julio, por debajo del 13,9% del segundo trimestre. En este punto, cabe destacar que el indicador de ventas al por menor mide de forma imperfecta el consumo de las familias, ya que no incluye el consumo de servicios (excepto catering), y sí ventas a empresas y Gobierno. La venta de muebles y elementos decorativos, significativamente ligados al consumo de los hogares, se mantuvo estable. Por su parte, la inversión en capital fijo acumulada de enero a julio creció un robusto 20,4%, frente al 21% en el acumulado hasta junio.
Por último, la demanda externa decepcionó ante la intensificación de la crisis de la deuda europea. Las exportaciones de julio avanzaron un escueto 1,0% interanual en términos corrientes, muy por debajo del 9,2% de la primera mitad de 2012, mientras que las importaciones crecieron un 5,7% interanual, frente al promedio del 6,6% de los seis primeros meses del año. Esto situó el superávit comercial en 25.147 millones de dólares. Ante la fragilidad de las exportaciones, el Gobierno se seguirá resistiendo a una apreciación del renminbi frente al dólar americano. Una resistencia que también se ve alimentada por el hecho de que en los últimos meses el dólar no ha hecho sino mejorar frente a muchas otras monedas.
En definitiva, aunque todavía estamos en un entorno de ralentización económica, esperamos que las medidas monetarias y fiscales de carácter expansivo llevadas a cabo por el ejecutivo empiecen a dar su fruto en la segunda mitad del año, mitigando los temores de un aterrizaje brusco de China.
Fuente: Serv. Estudio la Caixa



