El contraste entre Vietnam y sus vecinos del Sudeste Asiático es insólito: en este país se observa un frenesí económico idéntico al de sus países vecinos a principios de los noventa: talleres que funcionan 24 horas, transformaciones urbanas, un sector inmobiliario que está experimentando una especulación desenfrenada, ejecutivos que cambian de trabajo por algunos dólares más, campañas que se activan para un mejor rendimiento, intermediación de una diáspora muy activa, aparición, asimismo, de un individualismo exacerbado, además de las contorsiones políticas que debe realizar el Partido Comunista, obligado a conciliar rigor ideológico y economía de mercado “de orientación socialista” para mantener el interés de las multinacionales que invierten en el país. Las inversiones directas extranjeras volvieron a aumentar en el 2007 con un resultado de 15.000 millones de dólares, superando así a India.
A pesar de la corrupción, el retraso de las infraestructuras y las deficiencias del sistema bancario, Vietnam cuenta con unas “ventajas”: una baja remuneración salarial, recursos humanos abundantes (84 millones de vietnamitas) bien formados y con ganas de aprender, una burocracia autocrática pero que ha comprendido los efectos inducidos positivos de los cambios en curso.
La evolución del Partido Comunista es, por otra parte, visible y recuerda los análisis hechos a propósito del hermano mayor chino: el partido Comunista Vietnamita (PCV), que acaba de celebrar en febrero de 2008 sus 78 años y mantiene el monopolio del poder, se ha mostrado abierto a los “emprendedores” durante su 10º Congreso (abril de 2006) y ha modificado sus objetivos con un pragmatismo sorprendente. Se trata de adaptarse manteniendo el control e introducir un cambio de generación para pre parar el futuro.
Pero el proceso tiene sus conflictos: las acusaciones de corrupción se multiplican entre los tenores del partido y la disidencia ya no se esconde y critica un monopolio con demasiado peso (los famosos “comités populares”) y lejos de ser ejemplar.
E incluso si el resultado de las elecciones legislativas en mayo de 2007 no es sorprendente (492 de los 493 elegidos son miembros del Frente de la Patria, una emanación del Partido Comunista), se señala que 150 candidatos de 876 no eran miembros del partido y que 30 candidatos (es decir dos veces más que en 2002) eran candidatos independientes. El resultado de las elecciones presidenciales responde también a las expectativas: la Asamblea Nacional eligió el 24 de julio de 2007 a Ngyen Minh Triet como jefe de Estado con el 98,75% de los votos. La apertura se confirma asimismo en el ámbito diplomático.
En 2004, Hanoi fue la sede de la Cumbre de ASEM (Encuentro Asia-Europa), más tarde, en 2006, de la de la Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC); el Congreso americano votó el estatuto de “relaciones comerciales normales y permanentes” (PNTR), y Vietnam entró en la Organización Mundial del Comercio (OMC) el 11 de enero de 2007. Finalmente, en octubre de 2007, Vietnam fue elegido miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU por un período de dos años (2008-2009). Un triunfo para este
Estado que se esfuerza por dar “todas las garantías”.



