El rescate de dos entidades individuales se demostró insuficiente y ante la persistencia de la caída de precios inmobiliarios, el Gobierno irlandés creó a principios de 2010 la National Asset Management Agency (NAMA).
 
Su objetivo era adquirir los préstamos de mayor riesgo de las 6 principales entidades (básicamente crédito promotor) para eliminar la incertidumbre del balance de las entidades, reducir su apalancamiento y lograr que el crédito volviera a fluir a la economía. A pesar de que hasta marzo de 2011 la NAMA ha adquirido activos por 72.300 millones de euros (17% del saldo vivo de crédito al sector privado residente; 43,9% del PIB de 2010), viendo las cifras de crédito la NAMA no ha logrado su objetivo.

De media, en el primer semestre de 2011 se han concedido 3.000 millones de euros mensuales de crédito a familias y empresas. En diciembre de 2008 se concedieron 12.000 millones. ¿Por qué?
Principalmente por el elevado descuento aplicado por la NAMA. Los activos se adquirieron con un descuento del 58%, el doble del previsto inicialmente, lo que provocó un agujero en el capital de las entidades.Ante ello, una única solución: nueva inyección de capital público, para totalizar 46.000 millones de euros desde el principio de la crisis (27,9% del PIB en 2010) Ante la espiral negativa en la que se encontraba la economía irlandesa, los repetidos rescates financieros no hicieron más que debilitar las cuentas públicas sin conseguir restaurar la confianza: la deuda pública irlandesa ya representa el 96% del PIB.
En noviembre de 2010, la UE y el FMI se vieron obligados a intervenir y establecer un plan de rescate para la economía, que incluye 35.000 millones de euros para el sistema financiero y dos exigencias: realización de pruebas de estrés y reducción del tamaño del sistema, con la venta de activos non-core

En marzo de 2011 se realizaron unas exigentes pruebas de estrés que determinaron la necesidad de 24.000 millones de euros de capital adicionales para las 4 entidades analizadas.(4) Esta cantidad surge de la estimación de las pérdidas esperadas de la cartera y un agresivo plan de desinversión de las entidades.
En concreto, se exige que la ratio de créditos sobre depósitos se sitúe en el 122,5% en 2013, lo que representa reducir el crédito en 72.600 millones de euros (–27,5%). A raíz de esta desinversión, el Banco Central de Irlanda ha realizado un plan de reestructuración del sistema que prevé crear dos grandes franquicias: una en torno a BOI y otra surgida de la fusión de AIB y EBS.
Después de invertir mucho dinero y de transformar completamente el sistema, parece que por fin se han asentado las bases para la recuperación. Los recientes test de estrés europeos (realizados por la European Banking Authority) así lo muestran, puesto que considerando la última recapitalización, los bancos irlandeses disponen de una muy elevada solvencia, incluso en los escenarios más adversos. Sin embargo, la situación no está exenta de riesgos y actuaciones como la rebaja del rating del país realizada por Moody’s el 12 de julio pueden poner en riesgo el camino avanzado.

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