A raíz de la reciente demanda del gobierno norteamericano a sus principales bancos, nos surge la duda si realmente hay un trasfondo ejemplarizante, y una intención real, o más bien se trata de una pura operación de maquillaje de cara a la opinión pública, que no soliviante a ese gran ogro llamado “mercado”.
Decimos esto porque no hay que olvidar que los demandados, en gran parte son participados por el gobierno americano, que en su día, insufló ingentes cantidades de dinero en forma de participaciones para evitar el desplome del sistema.
Entonces, en parte la administración Obama se está demandando a si misma, ya que al final los fondos que saldrían de la potencial sentencia favorable, inicialmente fueron otorgados por el propio gobierno.
Por tanto parece más bien una operación cosmética, y en lugar de cobrar impuestos por los beneficios obtenidos por esas entidades, y por la recuperación del capital invertido, una parte de esos ingresos provendrían de esta exposición y demonización pública.
A priori, si fuera creíble, seria una buena medida que aquellos que han causado la crisis paguen por ello, pero los bonus obtenidos por los directivos no serán retornados, y por ello, lo único que disminuiría son sus beneficios futuros, por ello, con esta medida, penalizamos a los causantes de la problemática para desincentivar su futura mala praxis? La respuesta es NO
El riesgo moral sigue existiendo, ya que los beneficios de las conductas exageramente arriesgadas siguen recayendo sobre sus directivos, mientras que el coste de las malas decisiones seguirá recayendo sobre papa estado, que en su caso, volverá a salvar al “niño malo”.
Si realmente queremos evitar estas situaciones, las apuestas deben acarrear consecuencias, y si la apuesta es errónea, el mercado debe saber que nadie vendrá a salvar esas conductas, y que pagarán con ello.



