España se encuentra entre el grupo de los primeros cinco países del Eurogrupo con una fiscalidad más elevada para las empresas y, al mismo tiempo, está a la cola de los Estados que tienen el IVA más bajo. Ello evidencia, según un estudio de KPMG, que ambos impuestos tienen recorrido para futuras reformas, bajada de tipos en Sociedades y subida en el IVA, en España.
Y ello es coherente con el debate que está encima de la mesa actualmente y que, por un lado, reclama bajadas en el impuesto de Sociedades y, por otro, desde el punto de vista macroeconómico de política fiscal, para subir el IVA.

Este trayecto se encuadra también dentro de una doble trayectoria que han seguido los Estados a nivel global en la última década y que ha consistido en ir bajando la tributación de los impuestos para las empresas e ir subiendo el IVA. Según los expertos, esta tendencia se mantendrá a corto plazo.

Según el estudio anual de KPMG International, correspondiente a 2011, Corporate and Indirect Tax Survey, los impuestos de sociedades han ido disminuyendo a un ritmo constante en la última década, mientras que se han introducido sistemas de impuestos indirectos (sobre bienes y servicios o sobre el valor añadido) en distintos países del mundo que han ido incrementando los tipos y ampliado el hecho imponible.

En el caso de España, sigue manteniendo el tipo general de IVA más bajo (18%) en relación al resto de los países europeos de su entorno y del Eurogrupo: Alemania (19%), Países Bajos (19%), Francia (19,6%), Bélgica (21%), Reino Unido (20%) o Dinamarca (25%). Y viceversa, el tipo de Sociedades se encuentra entre los más altos (30%). Sólo nos superan Malta (35%), Bélgica (33,99%), Francia (33,33%) e Italia (31,4%).

Margen para rebajar

Según explica Alberto Estrelles, socio responsable del Área del Impuesto sobre Sociedades de KPMG Abogados, «es cierto que España podría tener recorrido en la rebaja del impuesto comparativamente respecto a otros, aunque no se trata tanto de bajar los tipos como de fomentar la creación de empleo, que se apliquen reducciones o exenciones, así como deducciones por I+D». El resultado sería «una cuota inferior». 

En el caso del IVA, apunta que en España «está bajo y parece que tiene recorrido para una subida, pero hay que analizar el impacto que puede tener en el consumo».

Estrelles cree que esta doble tendencia en ambos impuestos -bajada en Sociedades y subidas en el IVA- «tiene sentido que se prolongue en el tiempo a corto plazo».

Este experto destaca que «lo realmente eficaz es analizar la evolución de los tipos efectivos, ya que si a una rebaja del tipo impositivo, el nominal, se añade la eliminación de alguna deducción, por ejemplo, la bajada no tendría efecto real».
Es decir, que la reducción nominal habría de acompañarse con «otras deducciones e incentivos en la base imponible».
Desde un punto de vista más global, Natalia Pastor, socia del Area de Tributación Indirecta de KPMG Abogados, explica que «los gobiernos están incrementando su dependencia de los sistemas de imposición indirecta (IVA o impuestos sobre bienes y servicios), de acuerdo a razones de peso desde un punto de vista económico».

Fuente de ingresos

«Los impuestos sobre el consumo constituyen una fuente de ingresos a la que pocos gobiernos pueden resistirse. Su aplicación no depende de beneficios empresariales; ofrecen un flujo continuo de ingresos, generalmente más estable, en lugar de grandes sumas de dinero recibidas en amplios intervalos de tiempo, y se recaudan con mucha más rapidez que los impuestos sobre Sociedades», añade Pastor.
Por otro lado, el estudio elaborado por KMPG destaca que Europa es la región que tiene los tipos generales de IVA más altos del mundo.
Fuente: Expansion

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