Si un bono ofrece una rentabilidad anual del 30%, es porque es muy probable que el deudor no pague a tiempo o que no pague todo lo que debe.
Pues bien, esta era aproximadamente la rentabilidad que ofrecían los bonos a dos años del Gobierno griego a finales de junio. Para entonces, y para muchos incluso desde mucho antes, era del todo evidente que el programa de rescate de mayo de 2010 no bastaba para resolver la crisis griega era incuestionable.
En julio de este año, el Consejo de la UE propuso un nuevo paquete de asistencia financiera que da más tiempo ala economía griega para intentar enderezar la situación. La desconfianza, sin embargo, persiste.
Duro, optimista e ingenuo son calificativos que pueden utilizarse para definir el rescate de 110 mil millones de euros aprobado por el FMI y la UE en mayo de 2010. Duro porque exige una reducción del déficit fiscal de 13puntos del PIB entre 2009 y 2014 (desde el 15,5% del PIB hasta el 2,6% del PIB), con buena parte del ajuste concentrado en los primeros años. También porque, originalmente, los fondos de ayuda se ofrecían a un tipo de interés alto (en el caso de los préstamos de la eurozona se aplicaba un margen de 3,5 puntos porcentuales por encima del euríbor a 3 meses).
El plan era optimista porque infraestimaba las dificultades que tendría la economía griega para volver a crecer en un contexto de fuerte ajuste fiscal. Por ejemplo, mientras se preveía que el PIB caería un 2,6% en 2011, el propio Gobierno griego cree ahora que el retroceso podría alcanzar el 4,0%. Por último, el plan pecaba de ingenuo en la medida en que suponía que Grecia podría volver a financiarse en los mercados de capital privados en 2012, aun cuando estimaba que para entonces el peso de la deuda pública sería equivalente al 150% del PIB.
Las rentabilidades exhibidas por la deuda griega recientemente dejan claro que Grecia está lejos de poder acceder a financiación privada a un coste razonable. Así pues, se requería una alternativa para cubrir los más de 125 mil millones de euros que Grecia confiaba poder conseguir de los inversores privados entre 2012 y 2014
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El nuevo rescate pretende cubrir estas necesidades de financiación a la vez que mejora las condiciones financieras de los préstamos oficiales. Se trata de un paquete de 109 mil millones de euros (de los cuales 80 mil millonescorresponden a la eurozona y el resto al FMI) que se ofrecerá a unos tipos de interés más bajos (en el caso de los fondos europeos, al coste de emisión de la Facilidad Europea de Estabilización Financiera, FEEF) y a unos plazos más largos.
Esta mejora de las condiciones también se aplicará al paquete anterior, lo que implicará que los tipos
de interés se vean reducidos hasta un 3,5% aproximadamente y que los plazos máximos se alarguen desde los 7,5 años hasta los 30 años.
Asimismo, para facilitar la recuperación económica de Grecia, la UE también se ha comprometido a aumentar las inversiones financiadas con fondos estructurales. Además, fruto de la insistencia de Alemania, los gobiernos de la zona del euro han conseguido arrancar al sector privado una oferta para participar voluntariamente en la financiación de Grecia con unos 50 mil millones de euros.
El ofrecimiento incluye un menú de opciones para intercambiar bonos que vencen en los próximos años por nueva deuda a unos plazos de 15 o 30 años y a unos tipos de interés promedio del 5,5%. De esta manera, el sector privado podría contribuir con unos 37 mil millones a las necesidades de financiación griegas entre 2011 y 2014.
Fuente: Serv. Estudios LaCaixa


