Cada programa de ayuda, por lo tanto, ha tenido que hacer hincapié en distintos aspectos, porque las debilidades de cada país son distintas. Al mismo tiempo, sin embargo, muchas de las medidas recomendadas son comunes ya que al final se vio afectado el conjunto de la economía de cada país. La consolidación fiscal es un objetivo para todos ellos y, por lo tanto, todos están tomando medidas para conseguirlo, pero este reto es especialmente importante para Grecia ya que tiene que conseguir rebajar el déficit fiscal del 15,5% del PIB que tenía en 2009 hasta el 2,6% en 2014.
Para ello está tomado numerosas y dolorosas medidas orientadas a reducir el gasto público, como reducir drásticamente el número de funcionarios y su sueldo, rebajar el gasto social y aumentar los ingresos, eliminando varias deducciones o aumentando el IVA. El paquete también incluye un importante plan de privatizaciones empresariales, que el Gobierno espera que ayude a reducir considerablemente sus necesidades de financiación.
El paquete de Irlanda tiene como principales objetivos reestructurar el sistema financiero, reducir su tamaño,recapitalizarlo y mejorar la regulación bancaria. Todas estas iniciativas ya están en marcha y, de momento, progresan adecuadamente. El Banco Central de Irlanda está trabajando intensamente para crear dos grandes bancos, uno en torno al Bank of Ireland y otro centrado en el Allied Irish Banks. Las recapitalizaciones hechas han conseguido dotar al sector de un buen nivel de solvencia, como lo demuestran los resultados de los test de estrés publicados en julio, ya que los bancos irlandeses lo pasaron con nota. Además, se ha fijado un agresivo plan de desinversiones para que el sector recupere un tamaño sostenible.
Finalmente, las medidas acordadas en el plan de rescate portugués pretenden, sobre todo, mejorar la competitividad del país, además de reforzar el sistema financiero y devolver las finanzas públicas a un nivel de equilibrio en el corto plazo. Dada la imposibilidad de mejorar la capacidad exportadora del país con una devaluación de la moneda, Portugal llevará a cabo una devaluación interna. Para ello reducirá las cotizaciones sociales, de forma que el coste de la mano de obra se reducirá y, por lo tanto, el precio de los productos portugueses podrá ser más competitivo.
Al mismo tiempo se aumentarán los impuestos indirectos, como el IVA, de forma que las arcas públicas no perderán ingresos. El Gobierno luso también ha puesto sobre la mesa un ambicioso plan de liberalización y privatización en sectores industriales, clave para mejorar su eficiencia. Finalmente, destaca también la profunda reforma del mercado laboral que el país llevará a cabo.
En definitiva, los planes económicos de rescate a medida son beneficiosos para los países que los implementan de la misma forma que algunas medicinas son más indicadas que otras, dependiendo de los pacientes y de las enfermedades que presenten. Claro que, igual que en la ciencia médica, un mal diagnóstico hace que las medicinas aconsejadas no sean útiles para la recuperación del paciente. Es decir, las medidas de política económica propuestas en los planes de rescate financiero pueden estar bien diseñadas, pero si las hipótesis de partida son incorrectas o demasiado optimistas, la eficacia de las mismas sería incierta.
Fuente: LaCaixa


