Las exigencias cada vez mayores de recursos energéticos por parte de los países con grandes crecimientos económicos, y la lucha por mantener independencia energética desde un punto de vista tanto práctico como político marcan este análisis de la política energética China, considerando el reciente incidente nuclear de su vecino Japón.
Otro aspecto a desarrollar en el futuro cercano, es la creciente preocupación por la contaminación, considerando que hasta ahora los únicos criterios que seguían los dirigentes eran los económicos sin tener en cuenta potenciales problemas de cara a futuro.
A continuación, se exponen las principales conclusiones extraídas del debate mantenido en foros de los estudios de Asia respecto a la influencia y consecuencias que acarreará en la zona el reciente desastre nuclear de Japón, y cuál será la posición de China en ese nuevo escenario planteado, siempre partiendo de una clara posición de liderazgo:
-Países como Japón, Corea del Sur, Pakistán y otras a la zona del sur este asiático se están planteando seriamente energías alternativas.
-China tiene actualmente 13 centrales en funcionamiento, 27 en construcción y unas cuantas docenas más en el proceso de planificación.
-Según el vicepresidente por la protección medioambiental chino As Zhang Lijun, China no cambiará su política de energía después de Fukujima.
-El cambio que quiere hacer China de la utilización de carbón a energía nuclear es inminente, al igual que lo hizo Japón después de la guerra.
-Si los países vecinos deciden ir sustituyendo la energía nuclear por energía limpia, posicionaría China en un futuro como uno de los proveedores más importantes de energía en toda la región con todos lo que comporta eso a nivel geopolítico.
-La energía nuclear es vital para reducir su dependencia energética, así como reducir el tremendo daño medioambiental al sustentarse su economía en el carbón. Hecho del cual son conscientes las autoridades, y pretenden remediar a partir de esta «limpia» energía.
-En relación a la política energética de China, cabe mencionar su destacadísima posición en el desarrollo y fabricación de paneles solares y turbinas eólicas, lo que le proporciona unas excelentes perspectivas futuras.
-Existe una gran relación entre las necesidades energéticas de China y su negativa a revisar la política demográfica. Modificar la política del hijo único para favorecer un aumento de la natalidad tendría unos costes energéticos y medioambientales que no creo que China quiera asumir sin una profunda reflexión previa.
-Modificar, la política un «un solo hijo» podría tener unos costes energéticos y medioambientales, no obstante el ritmo de substitución de los trabajadores se ha ralentizado. El capital físico es el motor llegando a ser el 60% del crecimiento, pero si China quiere seguir creciendo, el capital humano tiene que aumentar su participación en el crecimiento. Se ha hecho una fuerte inversión en educación, sin embargo esta inversión se verá a largo plazo en la cualificación de los trabajadores.
-Por otra parte, China se va a convertir en el mayor proveedor de energías renovables, aunque aún tienen que desarrollar mucho estas tecnologías para que tengan cierta calidad. No obstante posee el 95% de las canteras de minerales necesarios para el desarrollo de estas tecnologías y de todas las nuevas tecnologías. Restringiendo su exportación con el argumento de no sobreexplotar sus minas. Estos minerales les pueden dar una posición estratégica en un futuro a nivel energético, convirtiendo el sector de las nuevas tecnologías en un nuevo monopolio.



