A raíz de la reciente polémica suscitada por los recortes emprendidos por la mayoría de comunidades autónomas, en particular aquellas gobernadas por el PP, no salgo de mi asombro por las reacciones, no tanto de los políticos, en luego comentaremos, como por la de muchas personas anónimas en foros y comentarios de dichas noticias.El mensaje lanzado por dichas personas es que los profesores son una manada de vagos privilegiados, que trabajan menos que la media y que tienen muchas vacaciones. Mensaje tópico, simplista y con escaso análisis.
Las principales medidas que implantan las comunidades son el incremento de las horas lectivas a costa de horas de preparación y sustitución, y el incremento del ratio de alumnos por profesor.
Conviene aclarar que el horario laboral de los profesores no es el horario de clase, sino que implica muchos otros trabajos, de la misma forma que el horario laboral de un actor no es la duración de la obra, o de un periodista no es la duración de su programa, o es que alguien cree que los periodistas sólo trabajan 45 minutos al día?
Por tanto, su horario laboral real es de 37,5h semanales, muy similar al de cualquier otro trabajador
Desde el punto de vista puramente laboral (horas de permanencia del profesor en el colegio) éstos no se ven afectados, por tanto no tienen que trabajar más horas.
La protesta de los profesores se basa en que la calidad de la educación pública empeorará notablemente, pues las horas de preparación se verán reducidas y la atención personalizada también. No son pocos, aquellos profesores vocaciones que alargan su jornada laboral, llevando parte de su trabajo de corrección de exámenes o de preparación de clases fuera de su horario, sin ninguna recompensa a cambio.
No se trata pues de tener una imagen buenista de los profesores, pues todos los colectivos tienen segmentos con pocas ganas de trabajar, pero lanzar una imagen generalizada de funcionarios desmotivados no se corresponde en absoluto con la realidad.
En lo que a políticos se refiere, saben perfectamente lo que pueden provocar estas medidas, y saben perfectamente que la jornada laboral no variará, pero estamos ante unas elecciones por un lado y por otro, tienen una necisadad imperiosa de recortar gastos, y los sueldos de empleados interinos de educación y sanidad son las formas más simples de reducir a corto plazo y para desviar la atención de la gran masa se habla de aspectos que nada tienen que ver con el fondo del asunto.
Necesitamos políticos de estado, que se pongan de acuerdo de una vez por todas, para un único modelo educativo estable y que no varíen con los cambios de gobierno, y que se potencie la formación y el I+D de forma real, no de cara a la galería. Basta ya de planes E y AVE’s con 7 pasajeros o aeropuertos fantasma
Por tanto, aquellos padres que critican estas protestas, en el fondo están criticando que se defienda la calidad de la educación de sus hijos, dado que si los profesores únicamente se preocuparan de sus condiciones personales, con cumplir estrictamente su horario laboral cual empleado de fábrica no verían empeorada su situación personal.
La situación de crisis económica provoca que los peores instintos humanos (envidia) afloren para criticar las condiciones de determinados segmentes, incluso desde la propia política. La pregunta es, todos aquellos ciudadanos que critican los supuestos privilegios del profesorado, porque no han optado por dedicarse a ello? Las oposiciones son concursos de libre concurrencia, públicos, y con criterios objetivos, por tanto es una opción abierta a todo aquel que quiera participar.
Probablemente la respuesta es que algunos de esos padres son autónomos, muchos de ellos sin formación, que prefirieron empezar a trabajar a los 17-18 años antes que formarse, y que en épocas de vacas gordas facturaban 6.000e al mes (5.000 en negro), y en ese momento el privilegiado profesor seguía cobrando su mismo “sueldazo” de 1.500€. Quien era el privilegiado en ese momento?
Una de las causas de la crisis actual va mucho más allá de lo económico, y es una profunda crisis de valores, que se inicia por la falta de respeto social a todo aquello vinculado al ámbito educativo, sanitario y en general de servicio público, muy al contrario de lo que sucede en sociedad avanzadas como las nórdicas.
Hasta que los padres no respeten ese trabaja formativo y lo complementen, y no olviden que los colegios no son parkings de niños, y que los progenitores no se limiten a llevar al niño al colegio obviando su parte alícuota de responsabilidad formativa, no avanzaremos hacia un nuevo modelo de sociedad, y en definitiva, de economía.


