Pero en el momento de plasmar eso en los libros de contabilidad, se va disparar una «cuestión de crédito» para los que estiman el valor y aseguran la deuda soberana. Esto instantáneamente despertará la aversión al riesgo entre la gente: adoptarán la estrategia de deshacerse de los activos en riesgo y se podría llegar a un punto en que los bancos se nieguen a prestarse entre ellos. Eso es una crisis de crédito, precisamente lo que temen los europeos. Si se da, tendrá un impacto negativo en toda la economía mundial.
8. Permitir la suspensión de pagos
La perspectiva de nuevos recortes públicos ha encendido los ánimos de la población.
¿Cuál es la posición de repliegue? Dejar que Grecia entre en suspensión de pagos -caótica o no- pero usar el dinero de los contribuyentes en rescatar a los bancos afectados en el norte de Europa. Eso es lo que la elite política alemana está considerando. La gente de los mercados está preocupada por Dexia, un banco belga que podría ser duramente golpeado, los que haría que el próximo problema se considerar sea… la deuda soberana belga.
9. Los perjudicados
«¿Hay un comodín? Sí, el pueblo griego. Ellos no aceptarán ningún nuevo plan de austeridad y tendrán éxito en la resistencia»
¿Quién va a perder? Cualquier fondo de pensiones o entidad financiera que le haya prestado dinero a Grecia, y los bancos y presupuestos del país. Atenas, si se sale del euro, también se verá forzada a implementar planes de austeridad, aunque al menos tendrá soberanía económica completa, lo que ahora no pasa.
10. Las alternativas
¿Hay alternativa? Sí, un Plan Marshall para Europa donde los contribuyentes alemanes, franceses y británicos envíen dinero voluntariamente a Grecia, Irlanda y Portugal, apuntalar sus bancos, sostener las finanzas del país, darle tiempo para hacer reformas estructurales. A cambio, estos recuperarían el control efectivo de la economía del sur de Europa e imponer un único régimen tributario y de gasto público en toda la Eurozona. Otra alternativa es dejar que salga del euro a la Europa periférica y reconstruir la unión monetaria con Dinamarca y Suecia como una especie de zona económica de noche oscura de inverno. Los políticos hacen que en realidad todo este punto 10 no tenga la más mínima posibilidad.
11. Los comodines
¿Hay un comodín? Sí, el pueblo griego. Ellos no aceptarán ningún nuevo plan de austeridad y tendrán éxito en la resistencia. Esto le dará ideas a Irlanda y Portugal. Otro comodín es la miopía de la elite de la Eurozona. No está claro si realmente entienden los puntos uno a diez.
Fuente: BBC



