¿Por qué resulta tan importante el desempeño informacional? Este tema está tratado en la segunda parte del citado estudio de la OCDE. Al nivel de los individuos, la principal conclusión es que en todos los países hay una relación directa entre el nivel educativo conseguido y el nivel salarial en el trabajo. O sea, a más educación, más salario. Que esto sea así puede ser por dos razones. Primera, porque una mayor educación otorgue la cualificación para acceder a determinados puestos con mejor retribución (o sea, que el título sea una restricción de entrada de candidatos). Y, segunda, porque una mayor educación permite presuponer un nivel superior de conocimientos y de habilidades (cosa, que, por cierto, la experiencia nos dice que no es exactamente cierta).
En el mismo orden individual, pero también con implicaciones sociales, el estudio muestra que personas con mayor nivel de desempeño informacional presentan menos incidencia de desempleo O sea, a más cultura informacional, menos riesgo de paro. De hecho, estos datos nos están quizá diciendo que a mayor cultura informacional más capacidad para adaptarse, para aprender, para responder a los retos de cambio en el trabajo. A menor cultura informacional, menor capacidad de aprendizaje y de adaptación. En los jóvenes, a menor educación más desempleo. Obvio.
Hay otra parte del estudio dedicada al aprendizaje de por vida (lifelong learning). En este punto se hace hincapié en la importancia de las inversiones de las empresas en la educación y formación de sus empleados. Y se dice que el éxito del esfuerzo que hace un empleado por aprender cosas nuevas no depende sólo de su nivel de estímulo, sino también de lo exigente que sea su puesto de trabajo. En otras palabras, si el trabajo no te exige desarrollar tus habilidades, ¿qué estímulo tienes para aumentarlas?
Si la empresa espera de sus empleados que actúen como robots sin ideas, ¿de qué sirve educarlos?
Otro problema en las empresas es que son justamente las personas con mayor nivel educativo (profesionales, técnicos y directivos) las que están más dispuestas a participar en esquemas formativos, cuando quién más lo necesitarían son las personas con menor nivel.
En definitiva, el estudio resulta muy práctico, por cuanto aclara la relación entre educación y desempeño informacional, y muestra que hay importantes diferencias entre los países en cuanto al nivel de cultura informacional de sus ciudadanos. En esta diferencia se basará, en mi opinión, la distinta suerte de los países en la aventura de la sociedad de la información.
Países con ciudadanos más cultos informacionalmente tendrán más posibilidades de éxito, lo que significa que podrán ofrecerles un nivel de vida adecuado. Y lo mismo se aplica a las empresas: asegúrate de que tus empleados quieran aprender, y haz posible que aprendan, que sepan buscar, manejar y explotar ideas para generar nuevos productos y servicios. Toda una agenda para el próximo decenio
Para conseguirlo hay que entender, como también proclama el estudio, que la cultura informacional, que aprender, es cosa de todos (“literacy is everyone’s concern”). Para ello, quizás hay que pasar de un enfoque en el “analfabetismo” informacional (enfoque por pasiva) a uno en el “alfabetismo” informacional (enfoque por activa). Puede parecer que se trata de lo mismo, pero no. Hay detrás una cuestión de acento: de “combatir” un mal (analfabetismo), a “promover” un bien (alfabetismo).
Porque una de las conclusiones del estudio es que, aunque es cierto que se pueden definir políticas (policies) para aumentar la cultura informacional de los ciudadanos, resulta más importante desarrollar una cultura social del aprendizaje. Con ello se quiere decir que los ciudadanos entiendan que aprender permanentemente es fundamental, tanto para la mejora (o mantenimiento) del estatus social de cada uno, como para asegurar las óptimas condiciones de bienestar en la sociedad. El “gasto” educativo debe verse, por tanto, como “inversión” educativa, tanto a nivel personal, organizacional, como nacional.
Es como si fuera necesario un nuevo tipo de civismo, el civismo informacional: todos comprometidos en generar mejor información, en facilitar su localización, en enseñar a entenderla, en ser exigentes en cuanto a su calidad, etc. La sociedad comprometida con el conocimiento. El conocimiento como valor social. Y en esto todos tenemos una responsabilidad. De la misma forma que la limpieza es cosa de todos, el respeto por el conocimiento como valor personal y económico también lo será muy pronto.



