En un contexto de ralentización de la actividad, la inflación ha caído. El IPC de mayo se desaceleró del 3,4% interanual al 3,0%, ayudado tanto por el componente alimentación, que supone algo más de un tercio del índice general de precios, y que siguió moderando su avance del 7% al 6,5%, como por el componente sin alimentos que pasó del 1,7% de abril al 1,4%. 
La subida de precios por debajo del objetivo gubernamental del 4% ha permitido seguir con las políticas expansivas. En esta línea se enmarcan la bajada del tipo de interés oficial en 25 puntos básicos, hasta el 6,31% a principios de junio, y el recorte en 50 puntos básicos del coeficiente de caja a mediados de mayo. En lo que queda de año prevemos nuevas bajadas del coeficiente de caja, entre 100 y 150 puntos básicos, así como un nuevo recorte del tipo de interés a principios del tercer trimestre. 

 El anuncio de la bajada de tipos justo antes de la salida de los indicadores de actividad mensuales auguraba un mal mayo. Sin embargo, el menor ritmo de deterioro de algunos de estos indicadores y la mejora de otros cogió por sorpresa a buena parte de los analistas. Los datos de mayo son consistentes con un aterrizaje suave, coherente con nuestra previsión de un crecimiento cercano al 8% en 2012. Así, la producción industrial creció un 9,6% interanual, 3 décimas por encima del registro de abril, aunque todavía lejos de su potencial del 15%. Por el lado de la demanda, las ventas al por menor avanzaron un 13,8% interanual, ligeramente por debajo del 14,1% del mes anterior, mientras que la inversión en capital fijo acumulada de enero a mayo creció un 20,1% interanual, 0,1 puntos por debajo del acumulado hasta abril. 
En el frente exterior, tanto exportaciones como importaciones sorprendieron positivamente, contrariamente a lo ocurrido en abril y pese a la fragilidad de las economías avanzadas. En particular, las exportaciones avanzaron un 15,3% interanual en términos corrientes, muy por encima del 4,9% de abril, y lo hicieron de forma generalizada en todos sus destinos. Por su parte, las importaciones crecieron un 12,7% interanual, frente al 0,3% del mes anterior, situando el superávit comercial en 18.692 millones de dólares. Parte de esta fortaleza importadora fue consecuencia del repunte de la demanda externa, tal y como indica el avance de la actividad exportadora de procesado y ensamblaje, aunque las importaciones de bienes finales también aumentaron considerablemente. Con todo, debemos ser prudentes en la lectura de las cifras de comercio exterior, pues tienen una alta volatilidad mensual. 

De nuevo, los datos de mayo son todavía sintomáticos de un proceso de ralentización de la economía china. Sin embargo, la evolución más reciente de los indicadores, las medidas monetarias de carácter expansivo, y la clara voluntad y capacidad del ejecutivo de apoyar el crecimiento, alejan los temores de un aterrizaje brusco del país. 

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