La desaceleración del comercio mundial y el incremento de las tensiones en la eurozona han incidido desfavorablemente en la recuperación de la economía alemana en los últimos meses. Así, numerosos indicadores, tanto reales como de opinión, han mostrado un empeoramiento. De esta forma, es previsible una notable moderación del crecimiento económico en el segundo trimestre después de una expansión intertrimestral del 0,5% en el periodo enero-marzo. Para el conjunto de 2012 situamos nuestra previsión en un aumento anual del PIB del 0,8%, que contrasta con un retroceso de la eurozona.
El avance de la economía alemana cuenta con el impulso de la demanda interna. El consumo de las familias se sostiene por la creación de ocupación y la perspectiva de un aumento de la renta disponible. En efecto, en abril continuó incrementándose el nivel de ocupación y la tasa de paro se redujo hasta el 5,4%, la menor cota de las últimas décadas. La demanda de empleo, medida por el indicador BA-X, presenta una cierta pérdida de fuelle, pero se coloca en niveles altos. También la inflación, que se situó por debajo de la cota del 2% en mayo por primera vez desde diciembre de 2010, dio una alegría. De este modo, la confianza del consumidor mejoró un poco en mayo y se consolidó en una zona sensiblemente por encima del promedio histórico.
Así, las ventas minoristas se elevaron el 0,6% en abril en relación con el mes anterior en términos reales, desestacionalizados y corregidos de calendario. No obstante, las ventas de automóviles en mayo cayeron el 4,8% respecto al mismo mes del año anterior. En conjunto, es de esperar que el consumo de los hogares siga creciendo, si bien a un ritmo lento. En cuanto a la inversión, aunque los bajos niveles de tipos de interés la estimulan, la intensificación de la incertidumbre en el último periodo tiende a frenarla. En abril, la producción industrial de bienes de equipo mostró un ascenso interanual del 1,3%, con tendencia a ralentizarse.
La vertiente exterior continúa reflejando la fortaleza competitiva de la economía alemana, a la que contribuyeron las reformas emprendidas en los últimos años. Así, en abril las exportaciones de mercancías aumentaron el 3,4% interanual, frente a un descenso del 1,0% de las importaciones. Con relación al mes anterior, las ventas al exterior bajaron el 1,7% en términos desestacionalizados y corregidos de calendario, mientras que las compras disminuyeron el 4,8%. De esta forma, el superávit comercial resultó de 14.400 millones de euros en el mes, con un alza interanual del 33,3%. Por su parte, el superávit por cuenta corriente se elevó el 49,3% en relación con abril de 2010.
Desde el punto de vista de la oferta, en abril se constató una contracción de la producción industrial en relación con el mes precedente. En el bimestre marzo-abril la producción del sector secundario subió el 0,4% con relación al mismo periodo del año pasado. Por su parte, las entradas de pedidos retrocedieron el 1,9% en abril respecto al mes previo, pero en marzo-abril anotaban un aumento del 2,6% sobre los dos meses anteriores, gracias sobre todo a la demanda procedente de fuera de la zona del euro. La construcción en abril bajó el 6,0% respecto a marzo, tras el fuerte rebote en este mes. No obstante, las entradas de pedidos en marzo registraron una subida interanual del 6,0% en términos reales. En mayo la confianza se deterioró tanto en la industria como en la construcción y los servicios. Sin embargo, se mantenía por encima de los niveles normales en todos estos sectores.
Por otro lado, en las últimas semanas se han intensificado las voces que sugieren una mayor contribución de la economía germánica al relanzamiento del crecimiento europeo, lo que, a su vez, también beneficiaría a Alemania. Así, se han propuesto mayores aumentos salariales, en la medida en que los incrementos de productividad lo permiten, para aumentar la demanda y que así puedan elevarse las ventas de productos de los socios comerciales de la eurozona.
Fuente: Serv.Estudios la Caixa


