A la espera de confirmar la recuperación en 2012, después del tsunami de marzo y la crisis nuclear de Fukushima, los últimos indicadores presentan un sesgo bajista, especialmente en la industria manufacturera y las exportaciones, los motores tradicionales de la economía nipona. El pasado 26 de diciembre se levantó la prohibición de exportar armas, una ley que databa de 1967 y que tenía un fuerte simbolismo. El final de esta tradición permitirá a las compañías niponas participar en proyectos de alta technología como el del caza de combate F-35. Y es que todas las ayudas son pocas para la atenazada industria manufacturera de un país donde dedicarse al «monozukuri»(hacer cosas) es un grado.
La producción industrial retrocede, aquejada por la apreciación del yen y los costes eléctricos. La producción industrial pierde fuerza después de haber tenido una recuperación inicialmente robusta desde los mínimos de marzo. El retroceso de noviembre respecto a octubre fue de un 2,7%, situándose un 17,5% por debajo del promedio de los cinco primeros meses de 2008, periodo previo a la crisis del comercio mundial. La apreciación del yen y el encarecimiento de los costes de electricidad, que a raíz del tsunami son 2,5 veces los de Corea del Sur, siguen lastrando la recuperación. El índice Tankan de sentimiento para grandes empresas manufactureras muestra una trayectoria bajista, indicando que este patrón continuará en la primera mitad de 2012.
Las exportaciones acusan la ralentización global y el déficit comercial marca un máximo histórico. A los males internos se suma la ralentización de la demanda global. Las exportaciones aportaron cuatro quintas partes del crecimiento del conjunto de la economía en el tercer trimestre, pero esta contribución se verá drásticamente reducida en el cuatro trimestre de 2011 y en la primera mitad de 2012. Después de un fuerte impulso en mayo y junio, las exportaciones fueron ralentizándose hasta retroceder en octubre y noviembre. La consecuencia de ello es que el déficit comercial de los últimos 12 meses llegó a los 1,7 billones de yenes, el máximo histórico desde 1963.
En virtud de estas dificultades del sector privado, la política fiscal para 2012 seguirá siendo expansiva. De los 90 billones de yenes de gasto presupuestados, 68,4 billones excluyendo el pago de intereses, solo 42,3 billones provendrán de los impuestos, el resto vendrá de la emisión de deuda, que engrosará un montante que supera el 200% del PIB.
La política fiscal será expansiva, con un IPC que baja un 0,5%. En este sentido, la subida de un 5% del impuesto sobre el consumo sigue teniendo dificultades políticas en una economía que todavía sigue en deflación. El IPC retrocedió un 0,5% interanual en noviembre, mientras que el IPC subyacente, el general sin energía ni alimentos, bajó un 1,1%.



interesante noticias sobre economia y como va evolucionando en japon, esperemos las predicciones se cumplan a ayuden a la reactivacion de la ecnomia, me fue de mucha utilidad ya que inicio mis estudios en esta area, tambien comparto con ustedes la noticia sobre emilio botin http://www.publico.es/agencias/efe/51705/emilio-botin-el-directivo-espanol-mejor-valorado-segun-encuesta
saludos.